· 25 de agosto de 2022Categorías: Ginecología y obstetricía

¿Qué es la mastitis?

La mastitis es la inflamación de la mama debido a la obstrucción del conducto de la leche. Así, es habitual durante el periodo de lactancia materna, sobre todo durante las primeras seis semanas.

¿Cuáles son las causas de la mastitis?

Como hemos dicho, la principal causa es la obstrucción de los conductos de la leche. Sin embargo, puede haber otras causas, como la contaminación bacteriana de alguna grieta del pezón, o la congestión de las glándulas mamarias.

Por ejemplo, lo retirar la leche materna de las mamas de forma regular puede producir acumulación y congestionar las mamas. Esto puede ocurrir porque el bebé no tome lo suficiente.

También lo puede producir el uso de un sujetador inadecuado (con aros, muy apretado o que no se ajuste correctamente), por la realización de ejercicio de alto impacto, estrés, cansancio o una alimentación deficiente.

¿Qué síntomas tiene la mastitis?

Entre los principales síntomas de mastitis encontramos los siguientes:

  • Dolor en la mama.
  • Inflamación y aumento de la temperatura de la mama.
  • Enrojecimiento en la zona donde se ha producido la infección.
  • Fiebre.
  • Síntomas parecidos a los del resfriado y la gripe.
  • Malestar generalizado.
  • Nauseas.

¿Cómo se puede tratar la mastitis?

Cuando el médico o ginecólogo diagnostique la mastitis, puede recetar antibiótico a la paciente. Además, se aconseja descansar lo suficiente y eliminar la leche de los pechos con regularidad. La succión del bebé ayuda a mejorar el problema, ya que ayuda a eliminar la leche acumulada, así que, no se debe dejar de dar el pecho.

Por otro lado, se puede masajear el pecho mientras se amamanta, para facilitar la salida de la leche y si no es posible dar el pecho al bebé, sacarse la leche con un extractor y masajear los senos cada pocas horas.

Para prevenir la mastitis, los especialistas recomiendan:

  • Colocar correctamente al bebé mientras está mamando.
  • Usar posturas de lactancia alternativas, cambiando en cada toma.
  • Cambiar los protectores de los pechos a menudo.
  • No usar un sujetador muy apretado o con aros.
  • Dejar de dar el pecho de forma gradual, para que la leche vaya disminuyendo de forma natural.
  • Mantenerse bien nutrida e hidratada.
  • Evitar la fatiga y el estrés.

Comparte este Artículo, elige tu plataforma

  • Categories