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La calidad del descanso y su influencia en la salud

No hace falta decir que el sueño es una necesidad vital del ser humano y es esencial para mantener una buena salud. Durante este, el cuerpo lleva a cabo importantes procesos de reparación y restauración, que son fundamentales para su funcionamiento. Y una mala calidad del sueño va mucho más allá de estar “un poco cansado” o “despistadillo” a lo largo del día.

Durante el año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recogió datos acerca de los trastornos del sueño que afectan aproximadamente al 40% de la población mundial.  Estos, en el largo plazo, pueden llegar a traducirse en el desarrollo de enfermedades como la hipertensión, la depresión e incluso enfermedades crónicas como la obesidad.

Sin embargo, aunque somos más conscientes que nunca de la importancia de este, muchas personas siguen dejando de lado el descanso o son incapaces de mantener una correcta higiene del sueño.

 

¿Por qué es importante dormir bien?

Como adelantábamos, dormir bien tiene un impacto muy significativo en nuestras vidas. Es en estas horas cuando nuestro cuerpo tiene la oportunidad de reparar y renovar las células dañadas, restablecer el sistema inmunológico y consolidar la memoria. Un sueño adecuado es clave en el manejo del estrés, y por ende influye directamente en nuestro estado de ánimo o nuestra concentración.

 

¿Cómo sé si estoy durmiendo bien?

No todo el mundo necesita las mismas horas de sueño para lograr un descanso saludable y poder rendir durante el día. Si bien lo recomendado es entre siete y las nueve horas diarias de sueño, hay quienes son capaces de recuperarse completamente en menos tiempo, aunque no es lo habitual.

Siempre hemos escuchado aquello de “mejor calidad que cantidad”, en esto también aplica. No todo es el tiempo que duermes cada día, también importa el cómo lo duermes. En términos generales, una buena calidad de sueño implica lograr un descanso reparador y profundo, que permita que nuestro cuerpo y mente se recuperen adecuadamente durante la noche.

 

¿Cómo lograr dormir bien?

La calidad del sueño se ve directamente influenciada por muchas cuestiones, tanto internas como externas. Las pautas para lograr un sueño reparador son claras.

  • Mantener una rutina de sueño: Intentar ir a dormir y despertarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana. Esto ayuda a regular el reloj biológico del cuerpo y a mejorar la calidad del sueño. Cada persona tiene sus estrategias para conciliar el sueño con más facilidad, leer un libro o respirar con tranquilidad son algunas de las más frecuentes.
  • Cuida el lugar en el que duermes: Dormir en una habitación oscura, silenciosa, fresca y cómoda, puede ayudar a conciliar el sueño más fácilmente y a tener un sueño más profundo.
  • Evitar estímulos antes de acostarse: Evitar las pantallas de teléfonos móviles, tablets, televisores u ordenadores al menos una hora antes de dormir, ya que la luz emitida por estos dispositivos puede interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.
  • Reducir las sustancias estimulantes: En horas cercanas a la hora de dormir, el consumo de sustancias estimulantes como son el café o los refrescos o el chocolate dificultarán en gran medida la conciliación del sueño.
  • Realizar actividad física: Realizar actividad física durante el día puede mejorar la calidad del sueño. Sin embargo, es importante evitar realizar ejercicio intenso antes de acosta