El ejercicio físico ocupa un lugar cada vez más relevante en la atención integral de las personas con cáncer. Hoy sabemos que, cuando está adaptado a la situación de cada paciente, puede ayudar a mantener la fuerza y la capacidad funcional, reducir la fatiga relacionada con el cáncer y sus tratamientos, y mejorar el bienestar emocional y la calidad de vida.
Sin embargo, no basta con recomendar a una persona con cáncer que haga ejercicio. El tipo de actividad, la intensidad y los objetivos deben adaptarse al diagnóstico, al tratamiento que está recibiendo y, sobre todo, al momento del proceso oncológico en el que se encuentra.
En IVOQA hemos desarrollado un programa de entrenamiento físico oncológico para acompañar al paciente en las distintas fases del proceso: antes de una cirugía, durante la hospitalización y la recuperación, mientras recibe tratamientos como la quimioterapia y también una vez finalizados.
Ejercicio y cáncer: ¿qué nos dice la evidencia?
La incorporación del ejercicio físico al cuidado del paciente oncológico cuenta con un respaldo científico cada vez mayor.
La American Society of Clinical Oncology (ASCO), en su guía clínica de 2022, recomienda realizar ejercicio aeróbico y de fuerza durante el tratamiento activo con intención curativa, siempre que no existan contraindicaciones. La evidencia disponible muestra que puede contribuir a reducir la fatiga y a preservar la capacidad cardiorrespiratoria, la función física y la fuerza durante el tratamiento. Además, recomienda el ejercicio preoperatorio (prehabilitación) en las personas que van a ser operadas de cáncer de pulmón, ya que puede reducir las complicaciones postoperatorias y la estancia hospitalaria.
En la misma línea, el consenso internacional del American College of Sports Medicine (ACSM) de 2019 concluyó que el ejercicio es seguro durante y después del tratamiento oncológico y propuso una pauta orientativa: ejercicio aeróbico de intensidad moderada unos 30 minutos, tres veces por semana, combinado con ejercicio de fuerza dos veces por semana, durante al menos 8-12 semanas. Es un punto de partida general que, en la práctica, debe ajustarse a cada paciente.
En determinados tipos de cáncer se están obteniendo además resultados especialmente relevantes. En 2025, el ensayo clínico CHALLENGE, publicado en The New England Journal of Medicine, incluyó a 889 pacientes con cáncer de colon en estadio III o estadio II de alto riesgo que habían finalizado la quimioterapia adyuvante. Quienes siguieron un programa estructurado de ejercicio durante tres años redujeron un 28 % el riesgo de recaída, aparición de un nuevo cáncer o muerte, y un 37 % el riesgo de muerte, en comparación con quienes solo recibieron material educativo sobre salud. A los cinco años, el 80,3 % de los pacientes del grupo de ejercicio seguía libre de enfermedad, frente al 73,9 % del grupo control. Es el primer ensayo clínico aleatorizado de fase 3 que demuestra que un programa de ejercicio puede mejorar la supervivencia en pacientes con cáncer. El grupo de ejercicio presentó algo más de molestias musculoesqueléticas, lo que refuerza la importancia de que el entrenamiento esté pautado y supervisado por profesionales.
Más información: El ejercicio después de la quimioterapia mejora la supervivencia en cáncer de colon.
En otro artículo explicamos con más detalle los beneficios del ejercicio durante el proceso oncológico y cómo adaptar la actividad física a cada paciente.
Lee también: Ejercicio físico durante y después del tratamiento oncológico.
A continuación, te contamos cómo llevamos esas recomendaciones a la práctica en IVOQA.
No se entrena igual antes de una cirugía que durante la quimioterapia
El estado físico de una persona puede cambiar considerablemente a lo largo del tratamiento. Por eso, en IVOQA no planteamos el ejercicio como un programa cerrado que se mantiene igual durante meses.
Antes de una cirugía, en lo que se conoce como prehabilitación, el objetivo es mejorar la fuerza, la capacidad funcional y la respiratoria para llegar a la intervención en las mejores condiciones posibles.
Después de la operación, las prioridades cambian. En los primeros días puede ser necesario empezar con ejercicios respiratorios, pequeñas movilizaciones, incorporarse de la cama o caminar de forma progresiva. Más adelante, el trabajo se orienta a recuperar movilidad, fuerza y autonomía.
Durante la quimioterapia también es necesario adaptar cada sesión. La fatiga, el estado general o los efectos secundarios pueden hacer que dos entrenamientos realizados con pocos días de diferencia sean completamente distintos.
Y una vez finalizados los tratamientos, el ejercicio continúa siendo importante para recuperar y mantener la condición física y consolidar un estilo de vida activo a largo plazo.
Por eso, nuestro programa parte siempre de una valoración individual.
Un programa de entrenamiento adaptado a cada paciente
Antes de comenzar, realizamos una valoración médica y de la condición física para conocer la situación funcional de partida del paciente.
En los programas presenciales utilizamos también Technogym Check-up, una herramienta que permite obtener información objetiva sobre distintos aspectos de la condición física y establecer un punto de partida.
A partir de esta evaluación diseñamos el plan de ejercicio y lo revisamos periódicamente según la evolución del paciente, el momento del tratamiento y sus necesidades.
El objetivo no es establecer cuánto tiene que entrenar una persona con cáncer de forma genérica, sino determinar qué puede hacer cada paciente en cada momento y cómo podemos ayudarle a progresar de forma individualizada.
Entrenamiento desde la hospitalización
El ejercicio puede comenzar incluso durante el ingreso hospitalario. La movilización precoz tras la cirugía forma parte de los protocolos de recuperación intensificada (ERAS, por sus siglas en inglés) y se asocia a menos complicaciones y a una recuperación más rápida.
Después de una intervención quirúrgica, el equipo adapta la actividad a la situación clínica y funcional del paciente. En las primeras fases puede limitarse a ejercicios respiratorios, movilizaciones en la propia habitación, ponerse de pie o comenzar a caminar.
A medida que avanza la recuperación pueden incorporarse nuevos ejercicios y aumentar progresivamente la actividad.
Cuando las condiciones del paciente lo permiten, parte de este trabajo también puede realizarse en la terraza terapéutica de IVOQA, un espacio al aire libre dentro del Hospital Universitario Viamed Santa Elena.
Conoce nuestro programa de entrenamiento oncológico hospitalario
El alta hospitalaria tampoco supone el final del programa. Una vez en casa, podemos continuar acompañando al paciente y adaptar el entrenamiento a la siguiente fase de su recuperación.
Entrenamiento presencial en nuestro gimnasio
Para los pacientes que pueden realizar ejercicio fuera del hospital contamos con un espacio específico de entrenamiento en ViaCare – Centro Médico Menéndez Pidal, en Madrid.
Los programas presenciales están diseñados para diferentes momentos del proceso oncológico: preparación antes de la cirugía, recuperación postoperatoria, entrenamiento durante la quimioterapia y mantenimiento después de finalizar los tratamientos.
Las sesiones son individuales o se realizan con un máximo de dos personas, lo que permite supervisar el entrenamiento y adaptar los ejercicios y las cargas a la evolución del paciente.
También pueden acceder a estos programas personas que estén realizando su tratamiento oncológico en otros centros.
Conoce nuestros programas de entrenamiento presencial para pacientes oncológicos
Continuar el entrenamiento desde casa
No todos los pacientes pueden acudir de forma continuada a Madrid o desplazarse varias veces por semana.
Por este motivo, contamos también con un programa de entrenamiento online que permite seguir un plan personalizado desde casa.
El paciente dispone de ejercicios adaptados a su situación, vídeos para realizarlos correctamente y un seguimiento que permite actualizar el programa a medida que evoluciona.
Esta modalidad puede facilitar la continuidad del ejercicio cuando la distancia, el tratamiento o la situación personal dificultan el entrenamiento presencial.
Conoce nuestro programa de entrenamiento online para pacientes oncológicos
Del hospital a la vuelta a la vida cotidiana
Nuestro objetivo es que el ejercicio pueda acompañar al paciente durante todo el proceso siempre que esté indicado.
En algunos casos comienza antes de la cirugía. Puede continuar en la habitación después de la intervención, avanzar durante la recuperación y mantenerse posteriormente en nuestro gimnasio o desde casa.
No se trata de entrenar igual durante todo el proceso. Se trata precisamente de lo contrario: adaptar el movimiento y el ejercicio a lo que cada persona necesita en cada momento.
Conoce nuestro programa de entrenamiento físico oncológico
En este vídeo puedes conocer mejor cómo trabajamos y cómo integramos el ejercicio dentro de la atención integral al paciente oncológico en IVOQA.
Si quieres conocer las diferentes modalidades disponibles, puedes consultar nuestro programa de entrenamiento físico oncológico y las opciones de entrenamiento hospitalario, presencial y online.
Solicita información
Si quieres saber qué programa puede adaptarse mejor a tu situación, puedes contactar con nuestro equipo. Realizaremos una primera valoración para conocer tu situación médica y funcional y orientarte sobre las opciones disponibles.
Fuentes
- Ligibel JA et al. American Society of Clinical Oncology (ASCO). Exercise, Diet, and Weight Management During Cancer Treatment: ASCO Guideline. Journal of Clinical Oncology, 2022;40(22):2491-2507.
- Courneya KS et al. Structured Exercise after Adjuvant Chemotherapy for Colon Cancer. The New England Journal of Medicine, 2025;393:13-25.
- Campbell KL et al. Exercise Guidelines for Cancer Survivors: Consensus Statement from International Multidisciplinary Roundtable. Medicine & Science in Sports & Exercise, 2019;51(11):2375-2390.