La ascitis maligna es la acumulación anormal de líquido dentro de la cavidad abdominal como consecuencia de la progresión de determinados tumores. Se trata de una complicación frecuente en pacientes con carcinomatosis peritoneal y puede generar un importante deterioro de la calidad de vida.
En el IVOQA, instituto especializado en oncología avanzada del Hospital Universitario Viamed Santa Elena, disponemos de una unidad especializada en el manejo de las acsitis maligna, en ella abordamos la ascitis maligna mediante un enfoque multidisciplinar y terapias intraperitoneales avanzadas dirigidas no solo a aliviar los síntomas, sino también a controlar la enfermedad peritoneal responsable de su aparición.
La ascitis maligna consiste en la acumulación progresiva de líquido en el espacio peritoneal, la membrana que recubre los órganos abdominales. Suele aparecer en fases avanzadas de algunos tumores y puede provocar síntomas como:

Fatiga

Dificultad respiratoria (disnea)

Distensión abdominal

Sensación de pesadez o presión

Dolor abdominal

Saciedad precoz o pérdida de apetito

Dificultad para caminar y moverse
La presencia de ascitis no siempre implica el mismo pronóstico ni el mismo comportamiento biológico, ya que depende del tipo de tumor y de la extensión de la enfermedad.
La causa más frecuente es la carcinomatosis peritoneal, es decir, la diseminación de células tumorales sobre el peritoneo. Esta afectación altera el equilibrio normal entre la producción y el drenaje del líquido abdominal.
La formación de ascitis se produce por varios mecanismos combinados:
Actualmente sabemos que la ascitis no es solo “líquido acumulado”, sino un microambiente tumoral activo que favorece la progresión de la enfermedad. En ella pueden encontrarse células tumorales libres, citoquinas inflamatorias, factores proangiogénicos y células inmunosupresoras que facilitan el crecimiento tumoral.
La ascitis maligna aparece con mayor frecuencia en tumores ginecológicos y digestivos, especialmente en:
Entre un 30 % y un 50 % de los pacientes con carcinomatosis peritoneal presentan ascitis en el momento del diagnóstico.
Además, no todas las ascitis malignas son iguales. En algunos pacientes puede coexistir hipertensión portal o afectación hepática asociada al tumor, lo que condiciona un manejo diferente.
El tratamiento depende del tipo de tumor, del estado general del paciente y de la respuesta a la terapia sistémica.
Cuando la ascitis provoca síntomas importantes, el primer paso suele ser evacuar el líquido para aliviar la presión abdominal y mejorar el bienestar del paciente.
Las opciones incluyen:

Extracción del líquido mediante punción.

Permiten un control más prolongado de la ascitis y reducen el riesgo de fugas e infecciones. En nuestra unidad disponemos de drenajes tunelizados con mecanismo valvular para prevenir infecciones. Nuestros radiólogos intervencionistas realizan esta colocación.

Permite evacuar líquido, obtener biopsias, valorar la extensión de la enfermedad y colocar un drenaje tunelizado bajo visión directa. Nuestro equipo de oncología quirúrgica realiza esta intervención.

Especialmente útil en pacientes frágiles o con ascitis loculada.
En los últimos años, las terapias intraperitoneales han cambiado el abordaje de la ascitis maligna refractaria a tratamiento sistémico.

PIPAC (Pressurized Intraperitoneal Aerosol Chemotherapy) es una técnica mínimamente invasiva que administra quimioterapia dentro del abdomen en forma de aerosol presurizado mediante laparoscopia.
Este sistema permite:
PIPAC puede combinarse con quimioterapia sistémica y ha mostrado resultados prometedores en tumores gástricos, colorrectales y de ovario seleccionados.

En IVOQA disponemos también de la tecnología ePIPAC, una evolución de la PIPAC convencional que incorpora un campo electrostático para favorecer una distribución más homogénea de las micropartículas de quimioterapia sobre el peritoneo.
Esta tecnología permite optimizar la deposición del tratamiento manteniendo un perfil de seguridad adecuado.

Además de PIPAC, existen estrategias como NIPS (Normothermic Intraperitoneal Chemotherapy), que administra quimioterapia intraperitoneal mediante catéteres permanentes o subcutáneos y puede emplearse en determinados pacientes seleccionados. Es una excelente opción para pacientes frágiles y cuenta con importante evidencia en cáncer gástrico. En nuestra unidad especializada “NIPS Madrid” los pacientes reciben este tratamiento cómodamente, no se requiere anestesia ni sedación y se realiza en el hospital de día.
La aparición de ascitis indica enfermedad avanzada, pero actualmente existen estrategias que pueden mejorar significativamente la calidad de vida y permitir continuar tratamientos oncológicos.
El abordaje multidisciplinar en unidades especializadas, el control adecuado del drenaje y el uso de terapias intraperitoneales avanzadas permiten ofrecer alternativas terapéuticas a pacientes que, hasta hace pocos años, solo disponían de medidas paliativas.
Si deseas una valoración especializada sobre carcinomatosis peritoneal, ascitis maligna o terapias intraperitoneales avanzadas, el equipo de la Dra. Delia Cortés Guiral en IVOQA puede ayudarte a estudiar las opciones terapéuticas más adecuadas para cada caso.
La mayoría de nuestros pacientes reciben su tratamiento oncológico intravenoso en su hospital de referencia (en otras ciudades) y vienen a Madrid a sus tratamientos intraperitoneales. El tratamiento de PIPAC se realiza cada 6 u 8 semanas y el de NIPS un día semanalmente durante 3 semanas al mes con una semana de descanso.
Principalmente los tumores de ovario, estómago, colon y recto, apéndice y páncreas, especialmente cuando existe carcinomatosis peritoneal.
No. Aunque suele asociarse a enfermedad avanzada, el pronóstico depende del tipo de tumor, de la respuesta al tratamiento sistémico y de las opciones terapéuticas disponibles para cada paciente.
PIPAC actúa directamente sobre los implantes tumorales peritoneales responsables de la producción de líquido, ayudando a reducir la ascitis y mejorar los síntomas.
No. Cada caso debe ser valorado de forma individual por un equipo multidisciplinar especializado en oncología peritoneal. Factores como el estado general del paciente, la extensión tumoral o la presencia de obstrucción intestinal son determinantes en la selección.
Permiten un control más estable y cómodo de la ascitis, disminuyen las punciones repetidas y reducen algunas complicaciones asociadas, como infecciones o fugas de líquido.