El cáncer de hígado es el sexto cáncer más común y la tercera causa principal de muerte por cáncer en todo el mundo. El carcinoma hepatocelular (CHC) es el tipo de cáncer de hígado más común en adultos y suele producirse en las personas con enfermedad del hígado crónica (prolongada), causada por el virus de la hepatitis C o la cirrosis.
El cáncer de páncreas es uno de los tumores más agresivos del tracto digestivo. El tipo más común de cáncer pancreático, el adenocarcinoma del páncreas, se origina cuando las células exocrinas en el páncreas empiezan a crecer fuera de control.
Tratamientos quirúrgicos

Es una cirugía en la que se extirpa una parte del hígado. Esta operación se realiza principalmente para tratar ciertos tipos de tumores primarios de hígado y algunos casos de cáncer metastásico de diversos orígenes, principalmente de origen colorrectal.

Es un procedimiento quirúrgico en el que se extirpa parte o la totalidad del páncreas. Esta cirugía se realiza en casos de tumores pancreáticos, pancreatitis crónica, quistes, o lesiones traumáticas, entre otras condiciones.
Ambos tipos de cirugías se practican por nuestro equipo de forma mínimamente invasiva, mediante abordaje laparoscópico o robótico.
Otros tratamientos

La ablación percutánea es un procedimiento mínimamente invasivo que utiliza tecnología de imagen para guiar la colocación precisa de una o varias agujas en el centro del tumor a tratar. Estas agujas, utilizando diferentes tecnologías, aplican energía para destruir de forma controlada un volumen de tejido, eliminando así el tumor. La ablación puede ser curativa en algunos casos y cuenta con un alto nivel de evidencia científica. La ablación percutánea se puede utilizar para tratar una amplia variedad de tumores en diferentes órganos, incluyendo: hígado, pulmón, riñón, páncreas, hueso, partes blandas, y tiroides.
Cirugía tras respuesta tratamiento sistémicos

La cirugía secuencial hepática es un enfoque quirúrgico utilizado en el tratamiento de tumores hepáticos, particularmente en casos de metástasis hepáticas derivadas de cáncer colorrectal. Este tipo de cirugía se realiza en dos etapas o secuencias, permitiendo la resección completa del tumor hepático en pacientes que, de otra manera, no serían candidatos para una cirugía debido a la extensión de la enfermedad.
Primera etapa. Se realiza una primera cirugía en la que se reseca una parte del hígado afectada por el tumor. Además, en algunos casos se puede inducir la hipertrofia del hígado remanente (la parte del hígado que queda) mediante técnicas como la ligadura o embolización de la vena porta. Esto permite que la parte no afectada del hígado crezca y aumente su volumen, preparándola para la segunda etapa.
Segunda etapa. Después de un período de recuperación, que puede durar semanas, se realiza una segunda cirugía para resecar la parte del hígado que inicialmente no se pudo remover debido a la falta de volumen suficiente del hígado remanente. En este momento, el hígado que creció tras la primera cirugía es capaz de mantener las funciones hepáticas del paciente.
Otros tratamientos

La mayoría de las células normales del hígado se alimentan de la vena porta, mientras que el cáncer en el hígado se alimenta principalmente de la arteria hepática. Al bloquear la parte de la arteria hepática que alimenta el tumor, se ayuda a eliminar las células cancerosas, pero deja la mayoría de las células sanas del hígado sin afectar debido a que estas obtienen el suministro de sangre de la vena porta.

La electroporación irreversible o IRE (irreversible electroporación) es una técnica de ablación tumoral no térmica basada en la aplicación de pulsos eléctricos de alto voltaje entre pares de agujas insertadas alrededor de un tumor. La corriente generada favorece la creación de nanoporos en la membrana plasmática, desencadenando la apoptosis. Por ello, la IRE puede utilizarse de manera segura en localizaciones cercanas a estructuras vasculares delicadas, contraindicadas para el resto de técnicas termoablativas. Actualmente la IRE se emplea con éxito para la ablación de tumores en páncreas, riñón e hígado y, de manera muy extendida, como opción terapéutica focal para el cáncer de próstata.

La quimioembolización, también conocida como quimioembolización transarterial (TACE), es un procedimiento que combina la administración de quimioterapia con la embolización para tratar tumores, principalmente en el hígado y las metástasis en hígado. La quimioembolización centra una gran dosis de quimioterapia directamente en un tumor, lo que reduce la irrigación sanguínea al tumor, provocando su reducción.

En cáncer de hígado, la quimioterapia sistémica es una opción cuando el tumor no se puede tratar con cirugía, no ha respondido a terapias locales, como la ablación o la embolización, o cuando la terapia dirigida ya no es útil.
En cáncer de páncreas, la quimioterapia es a menudo parte del tratamiento para el cáncer de páncreas y se puede utilizar en cualquier etapa:
· Antes de la cirugía (quimioterapia neoadyuvante).
· Después de la cirugía (quimioterapia adyuvante).
· Para cáncer de páncreas avanzado.

La terapia dirigida es una opción avanzada para el tratamiento del cáncer de hígado y páncreas.
Cáncer de Hígado
• Inhibidores de Tirosina Cinasa (TKI). Bloquean proteínas específicas llamadas cinasas, que son cruciales para el crecimiento y la proliferación de las células cancerosas.
• Inhibidores de la Angiogénesis. Impiden la formación de nuevos vasos sanguíneos que los tumores necesitan para crecer.
Cáncer de Páncreas
• Inhibidores de EGFR. Atacan el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), una proteína que ayuda al crecimiento de las células cancerosas.
• Inhibidores de PARP. Bloquean la enzima PARP, que es importante para la reparación del ADN en las células cancerosas, especialmente en aquellas con mutaciones en los genes BRCA.

La inmunoterapia es una opción prometedora para el tratamiento del cáncer de hígado y páncreas, ya que utiliza el sistema inmunitario del cuerpo para combatir las células cancerosas.
• Inhibidores de Puntos de Control Inmunitario. Estos medicamentos bloquean proteínas específicas (como PD-1 y PD-L1) que las células cancerosas utilizan para evadir el sistema inmunitario1. Al bloquear estas proteínas, se potencia la respuesta inmunitaria contra las células cancerosas.

La cirugía robótica es una técnica avanzada que se utiliza cada vez más en el tratamiento del cáncer de hígado y páncreas.
La cirugía robótica permite realizar resecciones con mayor precisión y control. Utilizando el sistema Da Vinci, los cirujanos pueden operar a través de pequeñas incisiones, lo que reduce el sangrado, el dolor postoperatorio y acelera la recuperación. Esta técnica es especialmente útil para tumores localizados en áreas difíciles de alcanzar con cirugía convencional.

El objetivo de los cuidados paliativos es aliviar los síntomas de la enfermedad y tratar, de la mejor forma posible, los efectos secundarios de los tratamientos para que los pacientes puedan vivir con calidad de vida.
El cáncer de hígado y páncreas son enfermedades extremadamente agresivas que requieren un tratamiento especializado y multidisciplinar. En IVOQA, contamos con un equipo de cirujanos expertos en oncología quirúrgica y trasplante de órganos, preparados para abordar estas complejas patologías con las técnicas más avanzadas.