La prehabilitación nutricional es un enfoque preventivo y proactivo que se centra en mejorar el estado nutricional de los pacientes diagnosticados con cáncer antes de iniciar el tratamiento oncológico. Este enfoque es esencial, ya que un alto porcentaje de pacientes con cáncer presenta desnutrición al momento del diagnóstico.
Las estadísticas muestran que entre el 25% y el 40% de los pacientes recién diagnosticados y hasta el 80% de los pacientes con diagnóstico avanzado sufren de desnutrición.

Una nutrición adecuada es crucial para evitar la pérdida de masa muscular y su función, es lo que se conoce como sarcopenia. La sarcopenia no solo disminuye la funcionalidad del paciente, sino que también puede ser fatal en casos avanzados debido a causas exclusivamente nutricionales. Un estado nutricional óptimo mejora la respuesta del paciente al tratamiento y su calidad de vida.

La desnutrición debilita el sistema inmunológico, lo que aumenta la susceptibilidad a infecciones y complica la cicatrización de heridas y la reparación de tejidos. Las fórmulas inmunomoduladoras utilizadas en pacientes con tumores gastrointestinales, han demostrado ser efectivas no solo en mejorar la nutrición sino también en fortalecer el sistema inmunológico del paciente.

Los pacientes con una nutrición adecuada tienen una mejor tolerancia a tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia. La prehabilitación nutricional asegura que los pacientes estén en las mejores condiciones posibles para afrontar estos tratamientos, reduciendo complicaciones y mejorando los resultados.
Cribado nutricional
El primer paso en la prehabilitación nutricional es realizar un cribado nutricional. Este proceso involucra una serie de tests para identificar a los pacientes en riesgo de desnutrición. Pacientes con una pérdida del 5% del peso corporal o más de un 2% de pérdida de masa muscular, requieren una valoración nutricional completa.
Valoración nutricional completa
La valoración nutricional completa requiere la recogida de una serie de datos antropométricos como la medición del peso, la talla del paciente, y el cálculo del índice de masa corporal, como estimación de la funcionalidad mediante cribado SARC-F, y la fragilidad (escala FRAIL). Se evalúan los requerimientos nutricionales mediante el uso de escalas validadas (Mifflin-St.Jeor) y se realiza una analítica completa para asegurar aporte energético adecuado y suplementos precisos ajustado a las deficiencias de vitaminas tanto liposolubles como hidrosolubles, que de manera individual presente cada paciente. En base a estos resultados, se diseñan dietas personalizadas y se administran suplementos nutricionales específicos.
Ejercicio físico como complemento nutricional
El ejercicio físico es una parte fundamental de la prehabilitación nutricional. Ayuda a mantener la masa muscular, mejora la funcionalidad y el estado anímico del paciente, y reduce la incidencia de depresión y ansiedad. En tumores de colon y mama, el ejercicio ha demostrado disminuir las recurrencias y mejorar la supervivencia.
La prehabilitación nutricional debe ser parte de un enfoque multidisciplinar que incluya la intervención de oncólogos, nutricionistas, psicólogos, fisioterapeutas y rehabilitadores. Este equipo trabaja de manera cohesiva para proporcionar un soporte integral y personalizado a cada paciente, abordando no solo las necesidades nutricionales sino también los aspectos psicológicos y físicos del tratamiento.
Proporciona a los pacientes las herramientas necesarias para mejorar su estado nutricional, fortalecer su sistema inmunológico y prepararse para enfrentar los rigores del tratamiento oncológico. Adoptar un enfoque preventivo y multidisciplinar puede marcar la diferencia en la recuperación y calidad de vida de los pacientes con cáncer.