Tras un diagnóstico de cáncer, una de las primeras inquietudes de muchos pacientes es el posible riesgo hereditario. Para abordar este tema con la máxima precisión, este artículo ha contado con la revisión y colaboración de la Dra. Esther Martín Holgado, oncóloga en GenesisCare, quien nos ayuda a esclarecer las dudas más comunes sobre la genética y la prevención familiar.
¿Podrán mis hijos o mis hermanos tener la misma enfermedad?
Desde el punto de vista genético, la mayoría de los cánceres no se heredan. Se producen de forma esporádica como consecuencia de mutaciones que se acumulan a lo largo de la vida, influenciadas por el envejecimiento celular y por factores ambientales. Solo un pequeño porcentaje de los casos —entre el 5 % y el 10 %— corresponde a formas hereditarias.
Conocer si existe un componente genético permite evaluar el riesgo familiar y, cuando es necesario, diseñar estrategias de prevención y seguimiento personalizadas.
¿Cuál es la diferencia entre cáncer no genético y cáncer hereditario?
El cáncer no genético se desarrolla por la acumulación progresiva de mutaciones somáticas a lo largo de la vida. Estas mutaciones pueden deberse a procesos biológicos normales, al envejecimiento celular o a factores externos como el tabaco, la radiación ultravioleta o la exposición a carcinógenos.
En cambio, el cáncer hereditario aparece cuando una persona nace con una mutación genética (mutación germinal) que aumenta la susceptibilidad a desarrollar determinados tumores.
Tener esta predisposición no significa que el cáncer vaya a aparecer con seguridad, pero sí implica un riesgo mayor, por lo que se recomiendan medidas de vigilancia y prevención más estrechas.
La regla del 5–10 %: por qué la mayoría de los cánceres NO se heredan
- Solo entre el 5 % y el 10 % de los cánceres tienen un origen hereditario.
- El 90–95 % restante son relacionados con estilo de vida y/o causas medioambientales
Esto significa que, en la gran mayoría de los casos, los familiares no presentan un riesgo superior al de la población general.
Señales de alerta
Existen algunas situaciones en las que es recomendable valorar un estudio genético:
- Aparición del cáncer a edad temprana (por ejemplo, cáncer de mama antes de los 40 años).
- Varios familiares de primer grado afectados por el mismo tipo de tumor.
- Tumores bilaterales (ambos pechos, ambos riñones, etc.).
- Diagnóstico de síndromes genéticos conocidos, como BRCA (mama y ovario) o síndrome de Lynch (colon).
Si se identifica alguna de estas señales, es aconsejable consultar con una Unidad de Consejo Genético.
¿En qué consiste el estudio genético?
La prueba genética es sencilla: suele realizarse mediante un análisis de sangre o saliva, rápido e indoloro.
Sin embargo, lo más importante no es la prueba en sí, sino la interpretación experta del resultado, que debe realizar un genetista en el contexto clínico y familiar de cada paciente.
El conocimiento es poder
En IVOQA, entendemos que la información clara es la mejor herramienta contra la incertidumbre. Aunque la mayoría de los casos de cáncer no son hereditarios, conocer tu perfil genético puede ser una pieza clave en tu cuidado y el de tus seres queridos.
Si tras leer este artículo consideras que tu historial familiar encaja con alguna de las señales de alerta, te recomendamos solicitar una consulta especializada. En IVOQA trabajamos para acercarte a los mejores profesionales y acompañarte en cada paso de tu salud.