En una nueva entrega de la serie Más allá del tumor: resolviendo dudas sobre cáncer de ovario y mama, organizada por IVOQA y AMOH Asociación, el Dr. Sergio García Ortego, cardiólogo del Hospital Universitario Viamed Santa Elena, aborda un tema crucial pero poco visibilizado: los efectos de la quimioterapia sobre la salud cardiovascular. Este tipo de complicaciones se engloban dentro de la cardiooncología, una disciplina emergente que combina la experiencia en oncología y cardiología para ofrecer un tratamiento integral y seguro.
¿Qué es la cardiotoxicidad inducida por quimioterapia?
La cardiotoxicidad es un efecto secundario potencial de ciertos tratamientos oncológicos, especialmente algunos tipos de quimioterapia y terapias dirigidas. Se refiere al daño que estos fármacos pueden causar al corazón, afectando su función y aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Este efecto puede aparecer de forma aguda, durante el tratamiento, o de manera tardía, incluso años después de haber finalizado la terapia contra el cáncer.
¿Qué tratamientos pueden afectar al corazón?
Entre los tratamientos con mayor riesgo de cardiotoxicidad se encuentran:
- Antraciclinas (como doxorrubicina)
- Trastuzumab (usado en cáncer de mama HER2+)
- Inhibidores de puntos de control inmunitario
- Radioterapia torácica, cuando incluye el área cardíaca
Estos tratamientos pueden provocar desde disfunción ventricular leve hasta insuficiencia cardíaca, arritmias o hipertensión. Por ello, es fundamental monitorizar la función cardíaca antes, durante y después del tratamiento oncológico, especialmente en pacientes con cáncer de mama, linfoma u otros tumores que requieren esquemas terapéuticos agresivos.
¿Cómo se puede prevenir el daño cardíaco?
El Dr. García Ortego destaca la importancia de una valoración cardiológica previa al inicio del tratamiento oncológico, especialmente en pacientes con factores de riesgo cardiovascular. Las estrategias de prevención incluyen:
- Ecocardiogramas de control antes, durante y después del tratamiento.
- Biomarcadores cardíacos (como troponinas o BNP) para detectar daño precoz.
- Modificación de factores de riesgo: control de la presión arterial, colesterol, diabetes y abandono del tabaco.
- Uso de fármacos cardioprotectores en pacientes seleccionados.
Estas medidas forman parte de los protocolos actuales de cardiooncología preventiva, cuyo objetivo es minimizar los efectos adversos cardiovasculares sin comprometer la eficacia del tratamiento oncológico.
Preguntas frecuentes sobre cardiotoxicidad y cáncer