Llevar a cabo hábitos saludables es fundamental para reducir las probabilidades de aparición del cáncer de estómago. Una correcta alimentación, basada en el consumo de productos frescos y naturales, y evitando alimentos procesados y el exceso de sal y nitritos y nitratos, es clave. Además, es importante reducir o eliminar el consumo de tabaco y alcohol, así como controlar infecciones como la de Helicobacter pylori.
Aumentar el ejercicio físico también juega un papel crucial en la prevención de este tipo de cáncer. Implementar estos cambios no solo ayuda a prevenir el cáncer de estómago, sino que también mejora la salud general.
¿Por qué es importante prevenir el cáncer de estómago?
El cáncer gástrico corresponde al 3.2% de todas las neoplasias diagnosticadas a nivel mundial, con una incidencia en España de aproximadamente 7.865 casos (4.863 hombres y 3.002 mujeres) y una mortalidad de 5.154 pacientes, según datos de la Fundación Española del Aparato Digestivo.
Es crucial entender que cuanto más tarde se diagnostique el cáncer, peor será el pronóstico y más difícil será que el tratamiento funcione. Esto se debe a que la efectividad del tratamiento depende de la diseminación del cáncer, tanto en el estómago como en los ganglios linfáticos y órganos cercanos. Por lo tanto, un diagnóstico temprano facilita el tratamiento, acorta el tiempo de recuperación y mejora el pronóstico oncológico.
Factores de riesgo del cáncer de estómago
La infección por Helicobacter pylori es uno de los factores más comunes en la aparición del cáncer gástrico, afectando a cerca del 50% de la población. Esta bacteria puede causar úlceras gastroduodenales, las cuales pueden curarse definitivamente mediante la erradicación de la bacteria con inhibidores de la bomba de protones y antibióticos.
Sin embargo, no solo el Helicobacter pylori es responsable del cáncer gástrico. Una mala alimentación, un estilo de vida poco saludable y hábitos nocivos también contribuyen a su desarrollo. Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, el exceso de sal, el tabaco y el alcohol, junto con la práctica regular de ejercicio físico, puede disminuir significativamente las probabilidades de aparición de este cáncer.
Aunque no se puede controlar al 100% la aparición del cáncer, es posible implementar medidas preventivas para reducir al máximo las probabilidades. Estos cambios incluyen una dieta basada en productos frescos y saludables, la reducción o eliminación de alimentos ultraprocesados, el abuso de sal, nitratos y nitritos (presentes en las conservas), alcohol y tabaco, y la incorporación de ejercicio físico regular. Estos factores controlables son clave para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer gástrico.
Alimentación saludable para reducir el riesgo
-
Alimentos que promueven la salud estomacal
Consumir alimentos saludables para el organismo siempre es bueno para una correcta salud gastrointestinal, como frutas y verduras frescas, alimentos ricos en antioxidantes, o cereales integrales que favorezcan el tracto intestinal.
-
Qué evitar para reducir el riesgo
Para reducir el riesgo de cáncer gástrico, es fundamental evitar ciertos alimentos y hábitos. Los alimentos ultraprocesados, así como aquellos ricos en sal, deben ser eliminados de la dieta. Esto incluye salsas saladas y carnes y pescados que han sido ahumados o curados con sal como los embutidos. Las conservas de carne o pescado por su alto contenido en sal, nitratos y nitritos también se señalan como un factor de riesgo. Además, es muy importante reducir al máximo el consumo de alcohol y tabaco, o mejor aún, eliminarlos por completo.
Adoptar estos cambios en la alimentación y el estilo de vida puede contribuir significativamente a la prevención del cáncer gástrico y a la mejora de la salud general.
Importancia de los chequeos regulares
Además de adoptar hábitos más saludables, es esencial realizar chequeos médicos frecuentes, incluso si no tenemos una predisposición genética a desarrollar este cáncer. Estas revisiones periódicas pueden detectar condiciones que eventualmente podrían llevar al desarrollo del cáncer.
Una de las pruebas más comunes cuando se sospecha la presencia de cáncer gástrico es la endoscopia superior o gastroscopia. Este procedimiento que se realiza bajo sedación, consiste en insertar un endoscopio por la garganta, permitiendo al médico observar el revestimiento interior del esófago, el estómago y la primera sección del intestino, y tomar muestras para biopsias.
Dado que la infección por Helicobacter pylori es una de las causas más comunes del cáncer de estómago, se realizan pruebas específicas para su detección, como pruebas de aliento o análisis de heces.
Estilo de vida saludable: clave en la prevención
Medidas Adicionales para Prevenir el Cáncer Gástrico
Evitar el tabaco y el alcohol
Los fumadores y los consumidores de alcohol tienen un riesgo hasta tres veces mayor de padecer cáncer de estómago en comparación con quienes no los consumen. El alcohol puede dañar las células en la boca y la garganta, facilitando la absorción de sustancias cancerígenas presentes en el humo del tabaco.
Mantener un peso saludable
Las personas con obesidad producen mayores concentraciones de insulina, lo que puede provocar diabetes tipo 2, un factor de riesgo para el cáncer. Además, la obesidad está asociada con afecciones inflamatorias crónicas como cálculos biliares o esteatosis hepática no alcohólica, que causan estrés oxidativo y daños en el ADN. La obesidad también complica las pruebas de diagnóstico del cáncer y disminuye la inmunidad antitumoral.
Reducir el estrés y cuidar la salud mental
El estrés prolongado o crónico puede causar problemas digestivos, enfermedades cardíacas y debilitamiento del sistema inmunitario. Aunque no está directamente relacionado con la aparición del cáncer, algunos estudios sugieren una posible incidencia. Realizar ejercicio físico o actividades relajantes como el yoga ayuda a reducir el estrés y mejorar la salud física y mental.
¿Qué hacer si tienes antecedentes familiares?
Lo principal es siempre conocer el historial familiar. Junto a una vigilancia estricta por parte de los médicos especializados, la realización de pruebas genéticas para una detección temprana, y mantener una vida saludable, evitando cualquier factor de riesgo, y mejorando la salud, se podrá disminuir las posibilidades de la aparición del cáncer.
Avances en la prevención del cáncer de estómago
Actualmente, no existe una vacuna contra el Helicobacter pylori, pero sí hay antibióticos disponibles para su tratamiento. La presencia de H Pylori puede detectarse en un sencillo test en aliento o heces o bien mediante biopsia durante la gastroscopia. Este tratamiento combina un inhibidor de la bomba de protones con dos antibióticos y, a veces, subsalicilato de bismuto. Los doctores suelen confirmar el éxito del tratamiento aproximadamente cuatro semanas después de su inicio.
Aunque no se puede evitar completamente la aparición del cáncer, sí es posible reducir las probabilidades de que se origine en el organismo. Los puntos clave a tener en cuenta son:
- Mantener una dieta equilibrada y saludable para evitar problemas gástricos.
- Mantener una buena salud general, reduciendo el estrés y realizando ejercicio físico.
- Reducir excesos como el consumo de alcohol y tabaco, que son causas frecuentes de la aparición de cáncer.
- Realizar chequeos en caso de aparición de síntomas o de predisposición familiar
Adoptar estos hábitos puede contribuir significativamente a la prevención del cáncer y a la mejora de la salud general.