La vacunación es una herramienta fundamental para la prevención de enfermedades infecciosas, especialmente en pacientes con cáncer. Las personas en tratamiento oncológico suelen tener un sistema inmunológico comprometido, lo que las hace más susceptibles a infecciones graves.
Las infecciones pueden complicar el tratamiento, demorar las dosis de quimioterapia o inmunoterapia, retrasar la recuperación e incluso poner en riesgo la vida del paciente. Por eso, es esencial entender la importancia de la vacunación en estos pacientes, ya que puede proporcionar una forma adicional de protección frente a infecciones peligrosas.
¿Por qué es importante la vacunación en pacientes con cáncer?
El Impacto del cáncer y los tratamientos en el sistema Inmunológico
El cáncer y los tratamientos oncológicos, como la quimioterapia, la radioterapia o la inmunoterapia, pueden debilitar o alterar el sistema inmunológico del paciente, dejándolo más vulnerable a infecciones. El tratamiento puede reducir la producción de glóbulos blancos, que son cruciales para combatir infecciones, o afectar la capacidad del cuerpo para reconocer y eliminar patógenos.
Riesgos de Infecciones en pacientes inmunodeprimidos
Los pacientes oncológicos enfrentan un mayor riesgo de infecciones, que pueden ser más graves y difíciles de tratar debido a su sistema inmunológico comprometido. Infecciones comunes, como la gripe, las infecciones respiratorias o la gastroenteritis viral, pueden derivar en complicaciones serias, como neumonías, que retrasan el tratamiento del cáncer o empeoran el pronóstico.
Beneficios de la vacunación en la prevención de enfermedades graves
La vacunación en pacientes oncológicos ofrece una protección adicional contra enfermedades graves. Las vacunas estimulan el sistema inmunológico para producir una respuesta defendiendo el cuerpo de patógenos específicos. Al recibir las vacunas adecuadas, los pacientes pueden reducir su riesgo de contraer enfermedades infecciosas peligrosas que podrían interferir con su tratamiento o salud general.
Vacunas recomendadas para pacientes oncológicos
Vacunas inactivadas
Las vacunas inactivadas son generalmente seguras para los pacientes oncológicos, ya que no contienen microorganismos vivos y no pueden causar la enfermedad que buscan prevenir. Entre las más recomendadas están:
- Difteria, tétanos, tosferina (dTpa o Td): es recomendable verificar el estado de vacunación previo y valorar el riesgo individual de tétanos antes de iniciar o completar una pauta de primovacunación con Td en personas adultas.
- Gripe inactivada: la vacuna contra la influenza es muy importante, especialmente en invierno, para prevenir infecciones respiratorias graves. Se administrará 1 dosis de vacuna inactivada en cada temporada estacional, al menos en las tres primeras temporadas tras la quimioterapia.
- Neumococo: la vacunación está indicada para proteger frente a la enfermedad invasiva y la neumonía causadas por Streptococcus pneumoniae, enfermedades que pueden ser especialmente peligrosas en personas con sistemas inmunológicos debilitados. Se valorará la administración de una pauta secuencial según la patología y las vacunas disponibles.
- Hepatitis B: La vacuna contra la hepatitis B es esencial, ya que los pacientes oncológicos son más susceptibles a infecciones virales. Es recomendable realizar un estudio serológico antes de recibir tratamiento oncológico y valorar el riesgo de exposición al virus.
- COVID-19: las vacunas contra laCOVID-19 son recomendadas para todos los pacientes oncológicos, ya que esta enfermedad puede ser particularmente grave en personas con un sistema inmunológico comprometido. Se administrará una dosis en cada temporada estacional, aunque personas con alto grado de inmunosupresión pueden requerir una dosis adicional.
- Herpes Zóster: esta enfermedad está ocasionada por la reactivación del virus de la varicela zóster, por lo que cualquier persona que haya padecido previamente varicela podrá desarrollar herpes zóster. Los pacientes oncológicos, debido a la inmunosupresión ocasionada por su propia enfermedad o por los tratamientos inmunosupresores que reciben, tienen un riesgo incrementado de padecer HZ y desarrollar complicaciones graves, como la neuralgia postherpética, afectaciones oftálmicas, neurológicas o cardiovasculares. Por ello, la vacuna contra el herpes zóster es altamente recomendada para los pacientes oncológicos, ya que reduce el riesgo de padecer la enfermedad y desarrollar complicaciones.
Los pacientes oncológicos sometidos a esplenectomía (extirpación del bazo) debido a presencia de metástasis requieren vacunación específica para prevenir las infecciones por gérmenes encapsulados. Estas personas tienen indicadas, además de las anteriores, las siguientes vacunas:
- Meningococo ACWY: administrar 2 dosis, con un intervalo mínimo entre dosis de 4 semanas. Se administrará dosis de recuerdo a los 5 años y se valorará la necesidad de dosis de recuerdo posteriores.
- Meningococo B: administrar 2 dosis, con un intervalo mínimo entre dosis de 4 semanas. Se administrará 1 dosis de recuerdo un año después de completar la vacunación primaria y, posteriormente, 1 dosis de recuerdo cada 5 años.
- Haemophilus influenzae tipo b (Hib): se administrará 1 dosis única independientemente de la edad.
Vacunas Atenuadas: ¿son seguras?
Las vacunas atenuadas contienen virus vivos debilitados. Aunque son efectivas, están contraindicadas en pacientes con sistemas inmunológicos comprometidos. En general, se recomienda evitarlas, excepto en casos específicos en los que el oncólogo lo autorice. Ejemplos de vacunas atenuadas incluyen:
- Sarampión, Paperas y Rubéola (MMR)
- Chickenpox.
- Rotavirus.
En estos casos, el oncólogo evaluará el riesgo y decidirá si la vacunación es adecuada y cuándo es el momento más oportuno para llevarla a cabo, dependiendo del tipo de tratamiento que el paciente esté recibiendo.
Momento adecuado para realizar la vacunación en pacientes con cáncer
El momento ideal para vacunarse varía según el tipo de tratamiento oncológico. En general, las vacunas deben administrarse antes de comenzar el tratamiento o durante períodos en los que el sistema inmunológico esté lo suficientemente fuerte como para responder adecuadamente. Es importante seguir las indicaciones del oncólogo, ya que algunas vacunas pueden necesitar ser administradas en dosis adicionales o en momentos específicos durante el tratamiento.
De forma general, las vacunas inactivadas se deben administrar, al menos, 2 semanas antes del comienzo de la inmunodepresión y entre 3- 6 meses tras el fin de la misma. Las vacunas atenuadas se deben aplicar, al menos, 4 semanas antes del comienzo de la inmunodepresión y entre 3-24 meses tras el fin de la misma, estando contraindicadas durante todo el periodo de inmunodepresión.
En ocasiones, los pacientes oncológicos, dependiendo del tipo de cáncer y el tratamiento que reciban, pueden requerir dosis adicionales y de refuerzo, por lo que cada caso deberá ser evaluado de forma individualizada.
Las personas vacunadas sin respetar los intervalos mínimos recomendados o que se vacunen durante el propio tratamiento, deben considerarse como posibles “no respondedores”, por lo que se valorará la conveniencia de que reciban un refuerzo.
Vacunación y tratamientos oncológicos: consideraciones especiales
Impacto de los tratamientos oncológicos en la respuesta a las vacunas
Los tratamientos como la quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia pueden afectar la capacidad del sistema inmunológico para responder a las vacunas. Los pacientes que están recibiendo quimioterapia, por ejemplo, pueden no generar una respuesta inmunitaria efectiva si la vacuna se administra durante un periodo de inmunosupresión.
Periodos en los que es recomendable evitar ciertas vacunas
Es crucial que los pacientes oncológicos consulten con su oncólogo antes de recibir cualquier vacuna. Durante algunos tratamientos, como la quimioterapia, puede ser necesario esperar hasta que el sistema inmunológico se recupere para administrar ciertas vacunas. También se debe evitar la vacunación con virus vivos atenuados en estos periodos.
Importancia de la consulta con el oncólogo antes de vacunarse
La consulta con el oncólogo es esencial para determinar el momento y las vacunas adecuadas para cada paciente, ya que los tratamientos pueden afectar la respuesta inmune y las opciones de vacunación.
Mitos y realidades sobre la vacunación en pacientes con cáncer
- ¿Las vacunas pueden causar efectos adversos más graves en pacientes oncológicos?
No, las vacunas generalmente no causan efectos adversos graves, incluso en pacientes oncológicos. Sin embargo, debido a la naturaleza de sus tratamientos, algunos pacientes pueden experimentar efectos secundarios, la mayoría de ellos leves o temporales, como fiebre, mialgias o dolor en el lugar de la inyección.
- Si Estoy en Tratamiento, ¿no debo vacunarme?
No es cierto que los pacientes oncológicos no deban vacunarse durante el tratamiento. De hecho, la vacunación es fundamental para proteger a los pacientes de enfermedades infecciosas. La clave es coordinar el momento adecuado para la vacunación con el oncólogo, que evaluará cada caso de manera individual.
- ¿Pueden las vacunas interferir con la terapia oncológica?
Las vacunas generalmente no interfieren con los tratamientos oncológicos. Sin embargo, se deben administrar en momentos específicos y, como se mencionó anteriormente, se deben evitar ciertas vacunas, como las de virus vivos, durante los periodos de inmunosupresión.
Recomendaciones para familiares y cuidadores
Importancia de la vacunación en el entorno del paciente
Con el objetivo de reducir las posibilidades de contagio al paciente oncológico, es vital que sus familiares, convivientes y cuidadores tengan actualizado su calendario de vacunación en función de la edad, haciendo especial hincapié en la vacunación frente a gripe, neumonía y COVID-19, así como frente a triple vírica y varicela en función de la edad del conviviente. Esto protege al paciente al minimizar las posibilidades de que se exponga a infecciones externas.
Como precaución adicional en pacientes inmunodeprimidos (por la enfermedad o por el tratamiento que reciba), tras la vacunación de un niño conviviente con determinadas vacunas, se tomarán las siguientes medidas para evitar posible transmisión del virus vacunal al paciente:
- Vacuna (oral) frente a rotavirus: se debe evitar cualquier contacto con las heces del lactante en las 4 semanas siguientes a la vacunación.
- Vacuna frente a varicela: si tras vacunar al conviviente, este desarrolla un exantema, se deberá evitar el contacto con las lesiones.
- Están contraindicadas en los convivientes las vacunas orales frente a polio y Salmonella typhi T y 21.
- La vacuna antigripal intranasal (viva atenuada) se puede utilizar en los contactos.
La vacunación es una medida de protección clave para los pacientes oncológicos, ayudando a prevenir infecciones graves que podrían complicar su tratamiento y salud general. Es fundamental que los pacientes consulten con su oncólogo antes de recibir cualquier vacuna para asegurarse de que sea segura y adecuada para su situación. Al proteger al paciente con las vacunas adecuadas, se pueden prevenir complicaciones innecesarias y mejorar la calidad de vida durante el tratamiento oncológico.