Ver a un ser querido confundido, con dificultades para hablar o con una debilidad repentina genera una angustia profunda. En Viamed, sabemos que en ese momento cada segundo cuenta porque, en neurología, «el tiempo es cerebro». Actuar con rapidez no solo salva vidas, sino que es la clave para reducir las secuelas y garantizar una recuperación exitosa con el apoyo de nuestros especialistas.
Para profundizar en este tema, contamos con la colaboración y revisión técnica del Dr. Javier Pardo, neurólogo del Hospital Viamed Bahía de Cádiz y el Hospital Universitario Viamed Santa Elena.
¿Qué es un ictus y por qué ocurre?
El ictus es una interrupción repentina del flujo sanguíneo a una parte del cerebro, lo que impide que las neuronas reciban el oxígeno y los nutrientes necesarios para sobrevivir. Esta falta de riego sanguíneo provoca la muerte celular en cuestión de minutos, pudiendo deberse a la obstrucción de una arteria (isquémico) o a la rotura de un vaso sanguíneo (hemorrágico).
Existen dos variantes principales que nuestros neurólogos tratan con protocolos diferenciados:
- Ictus Isquémico (Infarto cerebral): Es el más común (aprox. 85% de los casos). Se produce cuando un trombo o coágulo bloquea una arteria cerebral.
- Ictus Hemorrágico (Derrame cerebral): Ocurre cuando una arteria se rompe, provocando una hemorragia dentro del tejido cerebral, generalmente debido a una hipertensión arterial no controlada o aneurismas.
Síntomas del ictus: La regla de oro para identificarlo rápido
Identificar un ictus de forma inmediata es vital para activar el Código Ictus y recibir atención médica especializada. Si notas alguno de los siguientes signos en ti o en alguien cercano, debes acudir a Urgencias de inmediato:
- Asimetría facial: Al pedirle a la persona que sonría, un lado de la cara parece «caído» o la boca se tuerce.
- Pérdida de fuerza: Dificultad para levantar un brazo o una pierna, o sensación de adormecimiento en un lado del cuerpo (hemiparesia).
- Alteraciones del habla: Incapacidad para articular palabras, lenguaje incoherente o dificultad para comprender lo que se le dice.
- Visión borrosa: Pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos, o visión doble.
- Dolor de cabeza extremo: Un dolor súbito, muy intenso y sin causa aparente, diferente a cualquier migraña previa.
- Inestabilidad: Mareo brusco, pérdida de equilibrio o dificultad para caminar de forma coordinada.
Tipos de ictus: Isquémico vs. Hemorrágico
La principal diferencia entre ambos tipos de ictus radica en el mecanismo que detiene el flujo de sangre al cerebro: la obstrucción o la rotura de una arteria. Mientras que el ictus isquémico se asocia habitualmente a la formación de un coágulo (infarto cerebral), el hemorrágico suele ser consecuencia de una presión arterial excesiva o malformaciones vasculares (derrame).
- Ictus Isquémico: Es un infarto cerebral provocado por un trombo. La arteria se «tapona», dejando a las neuronas sin oxígeno. Es el tipo más frecuente y el que mejor responde a tratamientos de reperfusión si se detecta a tiempo.
- Ictus Hemorrágico: Es un derrame cerebral. La arteria se rompe y la sangre sale al tejido cerebral, aumentando la presión intracraneal. Requiere una intervención inmediata para controlar la hemorragia y reducir el daño por compresión.
Causas y factores de riesgo controlables
La prevención es la herramienta más potente contra el accidente cerebrovascular, ya que el 90% de los ictus podrían evitarse controlando los factores de riesgo cardiovascular. En Viamed, trabajamos con el paciente para monitorizar y corregir los siguientes puntos críticos:
- Hipertensión Arterial: Es el factor de riesgo más importante. La presión alta daña las paredes de las arterias, facilitando su rotura o la formación de placas.
- Fibrilación Auricular (Arritmias): Esta alteración del ritmo cardíaco favorece la creación de coágulos en el corazón que pueden viajar hasta el cerebro.
- Tabaquismo: El consumo de tabaco acelera la arteriosclerosis y eleva drásticamente el riesgo de trombosis.
- Sedentarismo y Obesidad: La falta de actividad física se asocia directamente con la diabetes y el colesterol alto, otros dos grandes «enemigos» de la salud cerebral.
Tratamiento del ictus en Viamed: Tecnología y rapidez de respuesta
En los hospitales Viamed, aplicamos el Código Ictus, un protocolo de actuación ultra-rápido que coordina a urgencias, radiología y neurología para minimizar el daño cerebral. Nuestra prioridad es reducir el tiempo desde que el paciente entra por la puerta hasta que recibe el tratamiento definitivo.
Trombólisis y Trombectomía mecánica: Precisión de vanguardia
Para el ictus isquémico, disponemos de técnicas avanzadas de Neurorradiología Intervencionista que permiten «desatascar» la arteria obstruida con una precisión milimétrica:
- Trombólisis Intravenosa: Administración de fármacos potentes para disolver el coágulo por vía sanguínea.
- Trombectomía Mecánica: Introducción de un catéter a través de la arteria femoral hasta el cerebro para extraer físicamente el trombo. Esta técnica ha revolucionado el pronóstico de pacientes con ictus graves.
Equipo multidisciplinar: Neurólogos y especialistas en urgencias
El éxito del tratamiento en nuestros centros reside en el abordaje integral. El paciente no solo es atendido por un neurólogo, sino por un equipo que incluye intensivistas, radiólogos vasculares y enfermería especializada en cuidados neurológicos críticos, garantizando una vigilancia constante las 24 horas.
Recuperación y Neurorrehabilitación tras un ictus
La neurorrehabilitación precoz es el factor determinante para que el paciente recupere su funcionalidad y autonomía tras un accidente cerebrovascular. En Viamed, iniciamos el proceso de rehabilitación en cuanto el paciente está estabilizado, aprovechando la plasticidad cerebral (la capacidad del cerebro para reorganizarse) durante las primeras semanas y meses.
Nuestro enfoque integral incluye:
- Fisioterapia Neurológica: Fundamental para reaprender patrones de movimiento, mejorar el equilibrio y tratar la espasticidad (rigidez muscular).
- Logopedia: Vital para pacientes con afasia (dificultad para hablar o comprender) o disfagia (problemas al tragar).
- Terapia Ocupacional: Orientada a que el paciente vuelva a realizar actividades cotidianas como vestirse o comer por sí solo.
- Apoyo Neuropsicológico: Para tratar alteraciones del ánimo, la memoria o la atención que suelen aparecer tras el episodio.
Sufrir un ictus es un evento que cambia la vida, pero contar con un equipo humano y tecnológico de primer nivel marca la diferencia entre la dependencia y la recuperación. En Viamed, combinamos la rapidez de diagnóstico con un plan de rehabilitación personalizado para que vuelvas a ser tú mismo lo antes posible.
¿Te preocupa tu riesgo cardiovascular o el de un familiar? No esperes a que aparezcan los síntomas. Realizar una valoración preventiva es el paso más inteligente que puedes dar hoy.





















