La Dra. Delia Cortés, cirujana del Aparato Digestivo del Hospital Universitario Viamed Santa Elena y directora de IVOQA, ha participado en la mesa dedicada al cáncer gástrico y la carcinomatosis peritoneal del Congreso Nacional de Cirugía, organizado por la Asociación Española de Cirugía (AEC).
El peritoneo es una de las localizaciones más frecuentes de diseminación del cáncer gástrico, y también una de las más difíciles de detectar. Los implantes peritoneales a menudo pasen desapercibidos en las pruebas de imagen.
En su intervención, la Dra. Cortés partió de una idea central: aunque la evolución de la imagen, la inteligencia artificial y el diagnóstico molecular está transformando nuestra capacidad para identificar la enfermedad peritoneal, sigue siendo esencial preguntarse hasta qué punto podemos confiar en lo que vemos y, sobre todo, en lo que no vemos.
Las principales conclusiones
La primera, una TC o un PET-TC negativos no excluyen la necesidad de una laparoscopia de estadificación cuando está indicada. La laparoscopia permite explorar directamente la cavidad abdominal y sigue siendo una herramienta imprescindible. Pero no basta con hacerla; importa cómo se hace. Una exploración minuciosa, sistemática y conforme a los estándares de consenso optimiza su rendimiento diagnóstico.
La Dra. Cortés repasó también las tecnologías emergentes. La radiómica, que extrae de las imágenes de TC patrones cuantitativos imperceptibles para el ojo humano, abre nuevas posibilidades para predecir enfermedad peritoneal oculta, aunque todavía requiere mayor validación antes de poder orientar la exploración de regiones anatómicas concretas. El PET-FAPI, una técnica que utiliza un trazador dirigido a los fibroblastos que rodean al tumor en lugar de medir el consumo de glucosa, puede identificar enfermedad que pasa inadvertida con la imagen convencional, pero todavía no sustituye a la laparoscopia. Por su parte, la cirugía guiada por fluorescencia puede mejorar la identificación de implantes durante la intervención, si bien su aplicación específica en este contexto continúa en desarrollo.
Entre todas las líneas de investigación, destacó la biopsia líquida peritoneal como una de las más prometedoras. La detección de señales moleculares del tumor en el líquido peritoneal podría anticipar el desarrollo de metástasis incluso en pacientes sin implantes visibles y con citología convencional negativa.

Integrar para decidir mejor
La ponente cerró su intervención con la siguiente reflexión: “La tecnología nos permite ver cada vez más, pero el verdadero avance no consiste únicamente en obtener imágenes más sofisticadas. Consiste en integrar la información radiológica, quirúrgica y molecular para tomar mejores decisiones para nuestros pacientes. Una prueba negativa no siempre significa ausencia de enfermedad, y reconocer los límites de nuestras herramientas nos hace tomar consciencia de hacia dónde debemos seguir investigando para mejorar el diagnóstico”.
