· 24 de agosto de 2022Categorías: Dermatología

¿Qué es la criocirugía dermatológica?

La criocirugía o crioterapia es un tratamiento que se utiliza para congelar tejido con el objetivo de destruirlo. Se realiza usando un aplicador de algodón sumergido en nitrógeno líquido, o a través de una sonda por la que fluye el nitrógeno líquido que se encuentra muy frío (-196 grados) permitiendo congelar la verruga para eliminarla.

El procedimiento se realiza en la consulta del dermatólogo, que decidirá si coloca algo de anestesia en la zona para evitar las molestias de la congelación.

 

¿Para qué se utiliza la crioterapia?

La crioterapia o criocirugía tiene usos diversos, entre otros se puede emplear para:

  • Extirpar verrugas. Es uno de los usos más habituales.
  • Destruir lesiones cutáneas precancerosas (queratosis actínicas o queratosis solares).
  • Para tratar algunos cánceres de piel. Es menos habitual, pero también se utiliza a veces.

Como ejemplos de tratamientos podemos citar:

  • Verrugas planas
  • Léntigo senil
  • Papiloma plantar
  • Queratosis actínica
  • Verruga vulvar

 

¿Qué efectos secundarios tiene la crioterapia?

Los riesgos de la crioterapia pueden ser:

  • Sufrir ampollas y úlceras que llevan a que se presente dolor e infección.
  • Cicatrices, cuando la congelación fue muy prolongada y se afectaron capas más profundas de la piel.
  • Cambios en el color de la piel, ya que la zona afectada se pone blanca.
  • Dolor durante unos días tras el tratamiento, que remite con el tiempo.

Normalmente no se necesita ningún cuidado especial tras realizar la crioterpia. Simplemente hay que lavar la zona una o dos veces al día para mantenerla limpia y evitar infecciones, si fuese necesario también la aplicación de antiséptico. No es necesario tapar la lesión, sólo debe hacerse cuando existe un roce con la ropa. Curar la herida se limita a lavarla.

La formación de costra acaba despegándose entre 1 y 3 semanas después.

Es imprescindible la aplicación de protección solar en la zona de la herida para evitar una posible pigmentación durante entre 2 y 4 semanas.

En el caso de que haya signos de enrojecimiento, infección, hinchazón o supuración, debe acudir al doctor especialista en Dermatología.

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