Celiaquía, cuando el gluten nos hace enfermar

el gluten y los alimentos

7 Agosto, 2019

Según la ESPGHAN, la Enfermedad Celiaca (EC) es una enfermedad sistémica inmunomediada, provocada por el gluten y prolaminas relacionadas, en individuos genéticamente susceptibles, y se caracteriza por la presencia de una combinación variable de manifestaciones clínicas dependientes del gluten, anticuerpos específicos de EC, haplotipos HLA DQ2 o DQ8 y enteropatía.

Una enfermedad de la que se hace seguimiento en la Unidad de Nutrición y Dietética del hospital Viamed Montecanal, donde trabajan las dietistas-nutricionistas Nuria Abia y Mapi Herrero junto al doctor Pedro Pablo Ortiz, especialista en endocrinología y nutrición.

Hemos entrevistado a Mapi Herrero para conocer más sobre la Enfermedad Celiaca, de la que, según datos de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España, se calcula que un 75% de los pacientes están todavía sin diagnosticar.

Explicado de una forma sencilla, ¿qué es la celiaquía?
Para entendernos, es una enfermedad digestiva, de carácter autoinmune, en la que el gluten provoca daño en el intestino delgado, lo que hace que absorbamos mal los nutrientes de los alimentos.

¿Cuáles son sus causas?
Una predisposición genética hace que nuestro sistema inmune reaccione a la ingesta de gluten, una proteína que se encuentra en algunos cereales como trigo, cebada, centeno… (y productos que los contengan).

Cuando comemos un alimento con gluten, nuestro sistema inmune responde y daña la mucosa intestinal, haciendo que las vellosidades intestinales se aplanen.

¿Cuáles son sus síntomas? Y ¿qué consecuencias tiene para la salud?
Los síntomas de la celiaquía son muy variables y diferentes si se trata de un niño o un adulto. Lo más habitual es encontrar diarrea crónica, pérdida de peso, anemia, distensión abdominal… pero también pueden aparecer aftas (llagas, úlceras) bucales, caída del cabello, abortos espontáneos de repetición, …

En niños, lo más frecuente es encontrar diarreas, fatiga, pérdida de peso y retraso en el crecimiento, mientras que
en adultos pueden aparecer síntomas atípicos, o incluso no haber síntomas. Lo más habitual es que los pacientes adultos se quejen de dolor abdominal, diarreas, distensión abdominal… pero también se puede sospechar cuando hay déficit de hierro, ácido fólico, vitamina K…

¿Cuáles son las señales que nos indican que tenemos que nos indican que tenemos que acudir a un especialista?
Como hemos comentado, los síntomas son muy variados. En líneas generales si notamos una pérdida de peso sin motivo aparente, diarreas recurrentes, dolores abdominales muy frecuentes… pueden hacernos sospechar de un problema digestivo, que puede ser o no celiaquía y que conviene valorar.
En el caso de niños, si rechazan comer, sobre todo determinados alimentos como pasta, pan…, aunque no de forma exclusiva o los vemos apáticos o no siguen una evolución adecuada de peso y talla, sería recomendable visitar al especialista.

¿Qué tipos de celiaquía existen?
Las podemos dividir en cinco tipos. La primera es la sintomática, que es la celiaquía clásica, y la que se suele diagnosticar. Los síntomas varían de vómitos y/o diarreas a problemas de la piel. En este caso todos los pacientes muestran una serología (análisis de sangre), histología (biopsia intestinal) y test genéticos compatibles con la enfermedad celíaca.

La segunda es la subclínica o asintomática, en la que no hay síntomas clásicos, pero el resto de las pruebas sí que están alteradas (es decir, que en una biopsia podemos ver las vellosidades atrofiadas). Estos pacientes pueden sufrir más daño a largo plazo, ya que, al no tener señales de alarma, suelen transgredir la dieta de exclusión con más frecuencia.

La tercera, la latente, es la más extraña en el diagnóstico. Son pacientes que, aunque consuman algo de gluten tienen la mucosa intestinal sana. Se suele dar en familiares de primer grado de personas celiacas. Con el tiempo tienden a desarrollar atrofia de vellosidades también.

La cuarta es la potencial. En ella el diagnóstico genético es positivo y en los anticuerpos en sangre también; sin embargo, la biopsia de intestino es negativa (la mucosa está sana). Con el paso de los años si no se hace dieta sin gluten
puede dañarse el intestino.

Por último, la celiaquía refractaria es aquella en la que a pesar de retirar el gluten por completo, no desaparecen los síntomas. En este tipo es importante la supervisión médica, pues es la que puede presentar más complicaciones.

¿Qué pruebas se hacen para saber que se sufre de celiaquía?
En primer lugar, hay que realizar un examen clínico, después se realiza una analítica de sangre, en la que se incluye los marcadores serológicos de enfermedad celíaca: anticuerpos antigliadina, antiendomisio y antitransglutaminasa tisular.

Como no siempre se puede establecer un diagnóstico clínico o funcional de la enfermedad celíaca, para el diagnóstico de certeza es imprescindible realizar una biopsia intestinal. Esta consiste en la extracción de una muestra de tejido del intestino delgado superior para ver si está o no dañado.

Es importante saber que para realizar esta prueba es necesario que el paciente esté comiendo con gluten, de lo contrario pueden aparecer falsos negativos.

¿Cuál es su tratamiento?
En la actualidad el único tratamiento de la enfermedad celiaca es la dieta SIN GLUTEN para toda la vida. El gluten es una proteína que se encuentra en algunos cereales como el trigo, cebada, centeno y algunas variedades de avena, así como en los procesados que los contienen. Es la responsable de la elasticidad de las masas, lo que hace que sean esponjosas.

Queremos subrayar que no se debe eliminar el gluten de la dieta antes de tener un diagnóstico, ya que esto puede dificultar la identificación de la enfermedad.

¿Se puede ser celiaco a cualquier edad? ¿Hay algunas personas que sean más susceptibles a padecerla?
Efectivamente se puede ser celiaco a cualquier edad. En los últimos años hay mayor sensibilización sobre esta enfermedad por lo que han aumentado el número de diagnósticos. Hay personas que, siendo celiacas desde niños, no son diagnosticadas hasta la edad adulta. Todo indica que esto sucede por la amplia variedad de síntomas inespecíficos con los que puede debutar la enfermedad celiaca.

La forma clásica de enfermedad que se presenta en la edad infantil es la más fácil de diagnosticar. Además, los estudios de prevalencia sí que indican que la enfermedad celiaca es más frecuente en mujeres.

¿Se conoce cuántas personas la padecen en España? ¿Y la evolución que está teniendo en estos últimos años?
En el año 2000 se publicó un estudio en población de 1.170 sujetos de la población general, mayoritariamente adultos, y se detectó una prevalencia de 1:389.

En otro estudio de 2011, con inclusión de sujetos de la población general de todas las edades, se estableció una prevalencia global de 1:204. Sin embargo, la prevalencia en niños menores de 3 años fue de 1:77, mientras que en
adultos fue de 1:357.

Dieta para celiacos, ¿qué no se puede comer?
Un celiaco no puede consumir ningún cereal con gluten (como son trigo, cebada, centeno, triticale, kamut y algunos tipos de avena) ni tampoco alimentos que los contengan. En la práctica esto se traduce en cervezas (con o sin alcohol), cereales de desayuno, harinas y derivados, helados, galletas, bollería, productos procesados con harina (rebozados o empanados, yogur con cereales…), germen de trigo o salvado de trigo…

Además, hay algunos procesados que por su proceso de elaboración o manipulación pueden contener gluten (contaminación o trazas), y con los que hay que tener cuidado como, por ejemplo, mantequillas light, aperitivos, batidos, quesos o yogures con sabores, postres de soja, horchatas, infusiones con aromas, albóndigas, hamburguesas, embutidos, cremas para untar…

¿Qué se puede comer sin problemas?
Alimentos libres de gluten por naturaleza como carne, pescado, huevos, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, frutos secos y lácteos. Si los compramos frescos, se pueden consumir sin problema.

Hay que tener cuidado con los productos que se compran “a granel” ya que pueden estar contaminados (puede ocurrir que con la misma pala de servir una cosa con gluten, cojo otra cosa sin gluten).

También se puede consumir cereales sin gluten como el arroz, maíz, quinoa, amaranto, sorgo, mijo, teff, trigo sarraceno/alforfón. Eso sí, siempre que estén en grano, ya que si son harina hay que valorar que no haya habido contaminación en la molienda, que en el mismo equipo que muelo el trigo, después muela arroz, por ejemplo.