Al calor del sol en verano: dermatología

protección de la crema solar en verano

7 Agosto, 2019

En verano exponemos más nuestro cuerpo al sol para ponernos morenos, pero tenemos que dar una serie de cuidados para que un día de playa no derive en una quemadura tras otra, o que a largo plazo pueda convertirse en un cáncer porque la piel “recuerda” lo que hicimos mal años atrás. Hablamos con la doctora María Teresa Monserrat García, dermatóloga del hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz.

¿Qué diría a esas personas que todavía piensan que no es necesario protegerse de los rayos solares?
Una exposición solar adecuada forma parte de un estilo de vida saludable y tiene efectos beneficiosos a muchos niveles, tanto a nivel orgánico como psíquico. Sin embargo, la exposición excesiva y las quemaduras solares pueden tener efectos muy perjudiciales sobre la salud, ya que son factores claves en el fotoenvejecimiento y en la aparición de muchos tipos de cáncer cutáneo. Lo ideal es buscar el equilibrio que nos permita disfrutar de las propiedades beneficiosas, sin llegar a dosis perjudiciales.

¿Recomienda el uso de crema protectora antes de salir a la calle (incluso en días nublados)?
Depende de varios factores, como el tipo de piel, si existen patologías relacionadas con la exposición solar y del índice
ultravioleta (UVI). Como recomendación general, la OMS recomienda aplicar fotoprotector cuando el UVI es 3 o superior, debiendo aplicarse antes de salir de casa y renovarlo cada 2-3 horas si se está al aire libre. Además, existen casos en los que
debemos extremar las medidas de protección, como en pieles claras o con alto riesgo de cáncer cutáneo, problemas que puedan agravarse con la radiación solar, como la rosácea, las hiperpigmentaciones como los léntigos o el melasma, tratamientos fotosensibilizantes…. En estos casos indicamos el uso de fotoprotector de forma continuada durante todo el año.

¿A cada tipo de piel una crema con un factor de protección determinado?
Podemos clasificar la piel en distintos tipos según su color y la capacidad para asimilar la radiación solar. Para ello, la
clasificación más utilizada es la de Fitzpatrick, que es una escala numérica del 1 al 6, siendo el 1 la piel muy clara que se quema muy fácilmente y nunca se broncea y el 6 la piel negra, que se quema con mucha dificultad.

Los filtros solares se clasifican en bajos (hasta 10), medios (15-25), altos (30-50) y muy altos (50+). El número hace referencia al tiempo que estamos protegidos, multiplica el tiempo que tardamos en quemarnos. Por ejemplo, si me quemo en 10 minutos al sol, con un filtro de FPS=30, tardaría 300 minutos.

Nuestra recomendación es utilizar filtros solares con FPS medios y en adelante y aplicarlo con una cantidad y frecuencia adecuadas.

¿Qué tipo de cremas bronceadoras debemosutilizar para protegernos del sol antes de tumbarnos al sol?
Debemos elegir un filtro de amplio espectro, que como mínimo nos proteja frente a UVB y UVA. Para ello, debemos fijarnos en el etiquetado en el FPS y el símbolo UVA. Recomendamos utilizar un filtro como mínimo FPS=15 (preferiblemente >30), y que proteja frente a UVA. Debemos aplicar una cantidad suficiente (2 mg/cm2) y renovarlo cada 2-3 horas y después de cada baño.

En la actualidad existen filtros con ventajas adicionales, con un mayor espectro de protección que incluye luz visible e infrarroja y que contienen en su fórmula antioxidantes y productos reparadores del daño solar.

¿Y si hablamos de edades (bebés, jóvenes, ancianos …) y personas que pueden tener una sensibilidad mayor (como embarazadas, por ejemplo)?

La infancia es un momento especialmente importante, ya que las quemaduras solares a esta edad han demostrado un mayor efecto en el desarrollo de cáncer cutáneo a lo largo de la vida. En bebés de menos de 6 meses, no recomendamos empleo de filtros solares. A partir de los 6 meses y hasta los 2 años, recomendamos los filtros orgánicos o minerales.

En el embarazo, el principal problema son las hiperpigmentaciones, ya que existe una mayor producción de melanina debido a la situación hormonal, por lo que es fundamental extremar la precaución con la exposición solar.

¿Qué alimentos pueden ayudar a tener una piel sana cuando aprieta el sol? ¿Y en cuanto a ingesta de agua, cuánto líquido necesitamos para tener una correcta hidratación?
Los alimentos ricos en antioxidantes, como los carotenos, presentes en frutas y verduras rojas o anaranjadas (zanahorias, calabaza, mango, melocotón…) vitamina E (aceite de oliva virgen, los frutos secos o el aguacate), vitamina C (naranjas, pimiento, tomate, brócoli, kiwi, fresas…) y vitamina D. Otros alimentos como el té verde y el chocolate también tienen propiedades antioxidantes. Para una piel saludable también son necesarios unos niveles adecuados de vitaminas del complejo B (lácteos, carne, pescado, huevos), ácido fólico, omega 3, minerales como el selenio y el zinc…

El sol, las altas temperaturas o la sudoración pueden aumentar los requerimientos de líquidos, por lo que la ingesta de agua debe ser frecuente a lo largo del día para evitar la deshidratación.

El sol ayuda a la formación de la vitamina D, pero si se tienen pecas, lunares o manchas en la piel, ¿es conveniente tomarlo? Y en este sentido, ¿qué personas pueden y no pueden tomar el sol?
La vitamina D requiere de exposición solar para ser sintetizada y el tiempo de exposición necesario para ello varía según la estación del año, la hora del día y el color de la piel. Los niveles bajos se relacionan con numerosas patologías crónicas, principalmente cardiovasculares, autoinmunes, esqueléticas, además de la diabetes y cáncer colorrectal.

Como recomendación general, son necesarios unos 10-15 minutos de exposición 2-3 veces por semana en brazos y piernas o manos, brazos y cara, en franja 12 a 16 horas en primavera-verano. Estas recomendaciones son válidas para prácticamente toda la población, a excepción de personas con alto riesgo de cáncer cutáneo, como trasplantados, inmunodeprimidos o con enfermedades genéticas que impliquen defectos en la reparación del ADN.

¿Qué debemos hacer si nos hemos pasado con el sol y volvemos rojos a casa?
Las quemaduras solares se producen por una exposición excesiva a los UVB y puede variar desde un eritema leve hasta casos graves de dolor, inflamación e incluso ampollas. En los casos leves, debemos evitar la exposición solar hasta que la quemadura está resuelta y podemos aplicar compresas frías para aliviar la sintomatología. Recomendamos acudir al médico en casos graves o con sintomatología general.

¿De qué forma una sobreexposición al sol puede originar cáncer de piel?
El cáncer de piel aumenta un ritmo de un 3-8% anual en todo el mundo. En España, se observa la misma tendencia, con un aumento del melanoma y del cáncer cutáneo no melanoma. Entre el 50 % al 90 % de los cánceres de piel están causados por la exposición a las radiaciones ultravioletas.

La exposición solar, tanto intermitente como acumulativa, es capaz de producir cáncer de piel a través de diferentes mecanismos, como son el estrés oxidativo, las lesiones en las membranas y en el ADN de las células y la inmunosupresión.