Al calor del sol en verano: nutrición

la mejor dieta para verano

9 Agosto, 2019

Hay que reconocer que los hábitos a la mesa se relajan – y a veces mucho – en época estival, pero para un buen número de personas “verano” también es sinónimo de dieta para lucir mejor. De todo esto hablamos con el doctor Florentino Carral San Laureano, especialista del servicio de endocrinología y nutrición del hospital Viamed Bahía de Cádiz.

Preocupados por su aspecto muchas personas hacen dieta para la “operación bikini”. ¿Qué dieta es la mejor para seguirla? ¿Cuándo hay que empezarla?
Los especialistas en endocrinología y nutrición recomendamos siempre seguir durante todo el año nuestro patrón de dieta mediterránea, también en verano: consumir aceite de oliva en cantidades moderadas, comer a diario frutas y verduras, incorporar en cantidades moderadas pan y otros alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente
sus productos integrales) o legumbres, moderar el consumo de carnes rojas y procesadas sustituyéndolas por pescados y huevos y favorecer el consumo de alimentos frescos.

En este sentido, es más lógico y saludable cuidarse todo el año y no tener que realizar “operaciones bikinis” en primavera y verano, que no siempre consiguen alcanzar los objetivos de peso deseados y frecuentemente favorecen rebotes importantes de peso. No obstante, si alguien está pensando en perder algo de peso de cara al verano lo ideal es empezar, al menos, entre 8 y 12 semanas antes del inicio de la época estival.

De las dietas más conocidas o seguidas para adelgazar (como la de la alcachofa, la Dukan, la disociada) ¿con qué hay que tener cuidado?
Las dietas disociadas o desequilibradas en su composición (como la de la alcachofa) si bien es cierto que favorecen rápidas pérdidas de peso, presentan inconvenientes que superan con mucho a las ventajas. Se trata de dietas que hacen perder masa muscular y pueden afectar al funcionamiento de hígado y riñones, favoreciendo la aparición de cansancio y alteraciones electrolíticas que pueden generar fatiga y calambres, entre otras molestias. Además, ocasionan rebotes de peso mucho mayores que el resto de dietas y no afianzan en la persona hábitos nutricionales saludables.

¿Qué podemos hacer a lo largo del verano para que después no tengamos demasiados kilitos de más al acabar las vacaciones?
Sería recomendable aumentar la ingesta de agua y de frutas y hortalizas que podemos tomar en forma de gazpacho o sopas
frías. A media mañana y a media tarde son buenos momentos para tomar piezas de fruta o porciones de sandía o melón que,
aunque tengan un sabor muy dulce, tienen un bajo aporte de azúcares, pudiendo, también consumirse por las personas con
diabetes. También deberíamos limitar el consumo de bebidas calóricas, sustituyéndolas por agua, bebidas “0.0 o sin azúcar”
e infusiones, y de helados que aportan muchas calorías en forma de azúcares y grasas. Por último, deberíamos limitar el consumo de grasas, cocinando mejor de forma sencilla con planchas, hornos y cocidos.

¿Hay alimentos que es mejor evitar o con los que hay que tener cuidado en verano?
Durante todo el año, pero de forma más importante en verano, debemos tener precaución sobre todo con las “toxiinfecciones alimentarias” provocadas por gérmenes como la Salmonella o el Stafilococo Aureus. En verano son más frecuentes por el calor y suelen suceder cuando se pierde la cadena del frío. Por ello, tenemos que tener especial precaución con los alimentos preparados con huevos crudos (mayonesas, tortillas), marisco, hielo, verduras frescas o preparadas (como el gazpacho) o los
helados, sobre todo cuando no estemos seguros de que estos alimentos hayan estado bien refrigerados.

Y, al contrario, ¿alimentos que considera como imprescindibles en la mesa?
Por supuesto en nuestra mesa es imprescindible el agua, las verduras, las hortalizas y la fruta, acompañadas de cantidades moderadas de alimentos proteicos (mejor pescado o huevo que carne), legumbres e hidratos en forma de pan, arroz, pasta, patatas o legumbres.

¿Cómo sería una buena alimentación para una persona a lo largo de una semana en verano?
No solo en verano, sino a lo largo de todo el año debemos incorporar al menos 2 raciones de verduras (una en el almuerzo y otra en la cena), 3 piezas de fruta (mejor repartidas entre comidas), 2 raciones de lácteos semidesnatados (desayuno y merienda), 1 ración de frutos secos, alimentos proteicos (pescado, carne, mariscos o huevos) en almuerzo y cena, pan o cereales integrales en desayuno y alimentos con hidratos (arroz, pasta, patatas o legumbres) a ser posible solo en almuerzo.